
Los empleados españoles experimentan variaciones estacionales significativas en su energía y bienestar, lo que acaba teniendo un impacto directo y medible en la productividad laboral. Nuestra encuesta nacional a 500 trabajadores en España, con representación de diversos sectores y modalidades de trabajo, revela patrones críticos que las empresas no podemos ignorar:
El patrón estacional es medible, las soluciones están probadas y la disposición de los empleados es alta. Las empresas que sepan alinear el apoyo a la salud con los ritmos naturales de su plantilla serán capaces de desbloquear más productividad y mayor retención.
Los datos revelan un patrón claro que muchas empresas intuyen pero pocas miden. Mayo es el mes de máxima energía (19,6% lo identifica como su período de mayor vitalidad), mientras que diciembre es el más desafiante (22,8% reporta la energía más baja). La primavera emerge como la estación más productiva en general, mientras que enero (14,6%) y agosto (13,4%) también se identifican como períodos de baja energía.
Estos patrones de percepción se traducen en comportamientos medibles. El análisis de uso de servicios de salud mental en Alan España muestra que las sesiones de terapia son un 22% más altas durante diciembre-enero comparado con mayo. Cuando los empleados experimentan niveles de energía más bajos, la demanda de apoyo profesional aumenta proporcionalmente.
¿Qué impulsa el mejor desempeño? Los resultados desafían algunas suposiciones. El equilibrio trabajo-vida se establece como el factor #1 (53,8%), superando incluso a la reducción del estrés/presión laboral (50,4%) y a la mejor calidad del sueño (49%). La luz natural y el buen clima (41,2%) y el tiempo de vacaciones (37,8%) también resultan significativos.
El alto estrés/carga de trabajo es el principal obstáculo (61%), seguido de cerca por la falta de sueño/descanso (60,2%). Los factores estacionales (clima, oscuridad) afectan a casi la mitad (49,8%), mientras que la falta de tiempo para autocuidado impacta al 36,6%.
Estos datos revelan que las barreras al rendimiento son multidimensionales y requieren intervenciones estratégicas, no soluciones únicas.
El timing importa más de lo que pensamos. El 37% encuentra la primavera (marzo-mayo) como el momento más fácil para adoptar hábitos saludables, coincidiendo con el pico de energía que alcanza su máximo en mayo (19,6%). En contraste, solo el 10,4% identifica enero como su momento ideal.
Los empleados señalan claramente cuándo y cómo necesitan ayuda. Enero (27%) y diciembre (24,8%) concentran la mayor demanda de apoyo en salud mental, evidenciando que los meses de baja energía requieren intervención activa. En contraste, la primavera y el verano emergen como períodos de máxima receptividad para adoptar nuevos hábitos saludables, cuando la disposición natural es más alta y la carga emocional más baja.
Aunque el 15% de los empleados necesita apoyo constante durante todo el año, estos matices estacionales son decisivos. El análisis de comportamiento real lo confirma: septiembre, tras el valle de agosto, muestra un rebote del 55% en el uso de servicios de salud mental, validando que el "segundo año nuevo" del otoño representa otra ventana estratégica de oportunidad.

La implicación práctica es clara: no se trata solo de evitar enero, sino de entender qué tipo de apoyo necesita tu equipo en cada momento:
Los empleados ya están anticipando sus desafíos:
Cuando preguntamos qué necesitan realmente, las respuestas son reveladoras:
La flexibilidad durante el horario laboral no es un lujo, es lo que más de la mitad de los empleados identifica como su necesidad principal. Esta demanda marca un punto de inflexión: la fuerza laboral actual entiende que la salud no se pone en pausa de 9 a 18h entre semana.
En un mercado laboral donde el 39% de empleados considera cambiar de trabajo, los beneficios de salud son la línea divisoria: el 80% los considera esenciales para quedarse. No ofrecerlos no solo te hace menos atractivo, te descalifica como empleador
Estudio basado en 500 personas trabajando en España, estadísticamente válido para la fuerza laboral española con un nivel de confianza del 95%. Estudio realizado en diciembre de 2025 por Alan.
La evidencia es contundente: los ritmos estacionales no son una percepción subjetiva, son una realidad medible que impacta directamente la productividad, el bienestar y la retención de talento en las empresas españolas.
Los empleados no solo son conscientes de estos ritmos, están activamente buscando que sus empresas los comprendan y actúen en consecuencia:
Las empresas que comprendan estos ritmos y actúen estratégicamente tendrán una hoja de ruta más clara y efectiva: proteger y apoyar durante los meses críticos de invierno, impulsar el cambio en los períodos de alta energía de primavera y otoño, y facilitar la desconexión real en verano. No se trata de trabajar más duro, sino de trabajar alineados con los ciclos naturales de energía de tu equipo.
La sincronización entre estrategia empresarial y bienestar ya no es opcional. Es la diferencia entre empresas que retienen talento y empresas que no. Entre equipos que rinden al máximo de su potencial y equipos que sobreviven agotados. Entre organizaciones que prosperan y organizaciones que simplemente persisten.
El patrón está claro. Los datos están validados. La disposición de los empleados es alta.
¿Preparado para sincronizar tu estrategia de bienestar con el ritmo natural de tu equipo? Descubre cómo hacerlo con Alan. Hablemos.
Actualizado el 07/01/2026
Publicado en 03/06/2024
Actualizado el
7 enero 2026
